Vivir.
Cuando oímos al encantador de serpientes con su parloteo, con sus fingidos deseos de prosperidad para el pueblo venezolano, lo menos que podemos es calificarlo de embaucador, de farsante.
Anhelar vivir en confort, cómodamente y con holgura económica no es nada que se pueda desaprobar ni tildar de “nuevorriquismo”, califico de esta manera a poder vivir satisfactoriamente, y tener acceso a nuestros proyectos personales de vida según nuestro esfuerzo y emprendimiento. De igual manera aspiramos tener confort y obtener servicios eficientes cuando nos corresponde asistir a una institución de salud, educativa, cuando pagamos los servicios públicos, cuando acudimos a servicios privados, en fin ante cualquier diligencia que involucre nuestra atención y nuestro tiempo como usuarios venezolanos que somos.
Ante el desbarajuste nacional, donde no funciona absolutamente nada, nos preguntamos que más nos puede ofrecer éste régimen que permita cambiar nuestra opinión de que Venezuela está en las manos más ineficientes, negligentes e indolentes de toda su historia.
Así vemos la triste realidad de las zonas más desfavorecidas económicamente, muchos de sus pobladores apoyaron al presidente y aún en ellas tiene sus seguidores, sin embargo en sus calles, escuelas y ambulatorios desvencijados es donde se puede apreciar nítidamente la falta de compromiso del presidente y su camarilla con los más humildes.
Muchas comunidades nacidas al amparo de seudo-líderes del partido gobernante sobreviven de forma patética, para ellas no hay soluciones habitacionales, ni urbanismo, ni servicios públicos y que decir de la inseguridad, si en esos barrios es donde la violencia se entroniza más y el hampa cobra vidas a granel de jóvenes que podrían contribuir con sus familias y con un país de futuro.
Tomas eléctricas en Ciudad Bendita, Carretera Nacional Turmero-Maracay.
Así mismo, el gobierno impuso el cooperativismo en los primeros años de mandato como una manera de acercar los dineros públicos al ciudadano y generar el desarrollo y superación de la pobreza, pero emprendiendo un programa mal planificado dio al traste con miles de cooperativas y con los sueños de mucha gente que quedó con deudas y no vio el fruto de su trabajo. Quedan reminiscencias de algunas de ornato y limpieza, donde vemos como se maltrata a esos trabajadores, que son transportados cual ganado en camiones, sobre la basura que recogen improvisadamente y pasan largas horas de ayunas, barriendo las calles o cortando la maleza sin la debida compensación salarial, oportuna y ni la seguridad social que les corresponde como trabajadores venezolanos.
Son tantos y tan variados los motivos de angustias del trabajador, del empleado, del funcionario público, de artesanos y artistas, de los profesionales y técnicos en libre ejercicio, de las amas de casa que a pesar de esos cantos de sirena, nadie duda ya que Venezuela va por mal camino y que la forma de detener nuestro empobrecimiento general es un cambio de gobierno, que otros dirigentes con principios, con mentalidad de progreso y desarrollo, con una administración decorosa, guíen nuestro país a otra manera de vivir más amable, segura y confortable y por todo esto los convocamos a incorporarse a las actividades comunitarias, políticas y ciudadanas para cambiar a través del voto, el futuro de nuestro país, hacerlo verdaderamente vivible en libertad y democracia.
Lic. Victoria Núñez R.







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